¿Quién salvará a Odiseo?

Por Candela Rousseau y Marta Díaz

“Nosotros, llegados aquí ante tus rodillas, suplicamos, por si nos ofreces el don de hospitalidad o tal vez algún otro presente, como es normal para los huéspedes. Somos suplicantes tuyos”. “¡Salve, extranjero, entre nosotros serás un amigo! Luego, cuando te hayas saciado en el banquete, nos contarás lo que te urge”. La cuna de la civilización europea ya no se reconoce en todas las palabras de Homero. El banquete de bienvenida ahora son bombas lacrimógenas. Grecia ya no arrulla ni mece, asfixia y ahoga. De acuerdo al incumplimiento del derecho internacional, extranjero, entre nosotros no serás un amigo. 

Y, amén, dijo la Unión Europea. Aquí tienes siete buques, dos helicópteros, un avión, tres vehículos especiales y 700 millones de euros. No se gana un premio nobel de la paz por nada, el viejo continente siempre sabe lo que tiene que hacer. ¿Garantizar el cumplimiento de los derechos humanos? Bah. ¿Observar cómo muere un bebé ahogado? ¡Bingo! Hay que protegerse. Esa madre que grita desesperada, que no entre. Ese hombre que entre lágrimas pide auxilio, que no entre. Esa niña que sabe lo que es una bomba aunque no sepa lo que es una bomba, que no entre. Todos esos, que no entren. Que se vayan. Hay que protegerles protegerse. 

Turquía y la Unión Europea juegan; una empuja y la otra cierra. Ninguna quiere hacerse cargo del balón, así que la vida rueda por el barro. Tiempo muerto: volver no es una opción y seguir tampoco. El estadio hace rato que ha dejado de mirar. A veces vuelve la cabeza, se indigna  y escribe un par de líneas. Luego cambia de canal. Total, los derechos humanos…bah. Hace tiempo que esos treinta derechos son papel mojado. Los tratados, convenios y protocolos internacionales también derraman indiferencia. Poco queda de esa Europa que un día pretendimos ser, todavía aparentamos ser, pero hace tiempo que ya no somos.

No es tarde, aún podemos y debemos salvarla. Que la cuna no sea tumba, porque si no, ¿quién salvará a Odiseo?

Un migrante es rescatado en el río Evros después de intentar cruzar de Turquía a Grecia, el 1 de marzo. BURAK KARA GETTY IMAGES

Deja un comentario