Se cumplen 44 años del asesinato de 5 trabajadores vascos por la policía
3 de marzo de 1976. El cadáver del dictador, que parecía ya frío, aún estaba templado. Los trabajadores de Vitoria-Gasteiz, hartos de las precarias condiciones laborales, estaban reunidos en la iglesia de San Francisco de Asís. El antiguo ministro y embajador franquista y, desde hacía menos de tres meses, ministro demócrata, Manuel Fraga Iribarne, ordena a la Policía Armada el desalojo de la asamblea, causando la muerte de cinco trabajadores.
MARCO HISTÓRICO
Pongamos la historia en su contexto. En enero, un decreto de topes salariales fue la gota que colmó un vaso lleno de miseria y descontento en el proletariado alavés. El hartazgo de la clase obrera de Euskadi y, en general, del Estado español, comenzaba a fraguar una inminente movilización. Aquel enero de 1976, seis mil trabajadores convocaron una huelga contra las medidas del gobierno y la explotación de las empresas industriales en Araba. Así comenzaron dos meses de absoluta tensión entre clases.
Primero fueron los obreros de la fábrica Forjas Alavesas. Después, se unieron los de MEVOSA, Aranzábal, Areitio y Gabilondo. El número de huelguistas era cada vez mayor. Aunque los empresarios buscaban una solución individual, los trabajadores de todas las fábricas decidieron unir fuerzas en la lucha, creando la Coordinadora de Comisiones Representativas, al margen del sindicato vertical. Las empresas se negaron a negociar con la coordinadora, lo que llevó al despido de 128 personas y al aumento de las movilizaciones en la calle.
PRECEDENTES
El 2 de febrero, la policía cargó por primera vez contra una masa de 4.000 obreros que se dirigían a una asamblea en la parroquia de San Francisco de Asís. Fueron los primeros heridos del conflicto. Dos semanas más tarde, el 16 de febrero, tuvo lugar la primera huelga general. Si bien tuvo mucha cobertura mediática, la asistencia fue menor de la esperada. El 23 del mismo mes se convocó la segunda huelga, pero tampoco cumplió las expectativas.
El 3 de marzo había convocada una tercera huelga general. Para asegurar su éxito, se dedicó especial atención a las asambleas de barrios y a extender las reivindicaciones al resto de la ciudadanía de Vitoria. Las asambleas de barrio del 1 y 2 de marzo contaron con una numerosa asistencia, por lo que se esperaba una gran movilización para la huelga del miércoles.
EL GRAN DÍA
Ya desde la madrugada la tensión era evidente. 20 camiones de Forjas Alavesas habían amanecido con las ruedas pinchadas. Además de los 4.500 trabajadores en huelga desde hacía 2 meses, se unieron a la protesta más de 13.000 personas de otras 72 factorías. En total, hubo 18.000 huelguistas de 80 empresas diferentes.
Por la mañana, se realizaron varios piquetes que paralizaron la ciudad. No pasó mucho tiempo hasta que, sobre las 10:00, comenzaron los primeros enfrentamientos entre la clase obrera y la mano armada del estado, la policía. Las acciones para disolver la manifestación supusieron roturas de lunas y puertas de bares en las calles de Gasteiz y más de 12 heridos, algunos de bala.
LA MASACRE
La coordinadora había convocado una asamblea abierta a las 17:00 de la tarde en la iglesia de San Francisco de Asís. El Ministro de Gobernación, Manuel Fraga, ordenó a la Policía Armada que disolviera la reunión por todos los medios. Al principio, la policía no impidió la entrada a la parroquia, permitiendo que se asestara de gente. Más tarde, el cuerpo armado rodeó el edificio y lo impregnó de gas lacrimógeno, causando el pánico entre los trabajadores y forzando su salida de la iglesia.
Los que salieron por la puerta principal, medio asfixiados, fueron apaleados. La policía comenzó a disparar con pelotas de goma y de fuego real. El resultado fue el que todas y todos conocemos: cinco obreros asesinados y más de cien heridos.
CONSECUENCIAS

Los asesinados fueron Pedro María Martínez (27 años), Bienvenido Pereda (30 años), Francisco Aznar (17 años), José Castillo (32 años) y Romualdo Barroso (19 años). También es destacable el caso de Andoni Txasko, quien tras recibir una paliza por la policía aquel mismo día, quedó permanentemente lesionado de la visión.
La ley de amnistía de 1977 impide juzgar los crímenes cometidos durante el Franquismo y la Transición. Sin embargo, en 2010 se presentó una querella ante un tribunal argentino, basándose en el principio de jurisdicción universal para juzgar los crímenes de lesa humanidad. De este modo, los crímenes del régimen franquista comenzaron a ser juzgados.
El caso fue abierto por la jueza María Romilda Servini. En 2014, Servini consideró la matanza de Vitoria como crimen de lesa humanidad. La jueza también imputa responsables a Martín Villa, Alfonso Osorio y Jesús Quintana, capitán de policía durante la masacre.
Han pasado 44 años de aquel fatídico 3 de marzo. Todavía queda mucho camino por recorrer para completar la reparación de las víctimas. Mientras tanto, el pueblo no olvida.
Escucha el reportaje que han preparado Candela Rousseau y Marta Díaz.
