Hace ya 100 días del derrumbe del vertedero de Zaldibar (Vizcaya) que dejó sepultados a dos trabajadores aún sin localizar. Si ya en febrero la aparición de amianto y metano, así como el mal tiempo, dificultaron las tareas de búsqueda de ambos cuerpos, la coyuntura de pandemia global que estamos viviendo ha complicado la situación aún más.
Este desastre, conocido ya como “la tragedia de Zaldibar”, se ha caracterizado por la desinformación y la tardía actuación de un gobierno autonómico que no compadeció hasta cuatro días después de los acontecimientos; día que, además, se aprovechó para anunciar que las elecciones vascas se adelantarían al 5 de abril.
Hoy, 100 días después de todo lo ocurrido y con el estado de alarma decretado, los vecinos de la localidad vizcaína, ya en fase uno, han decidido salir a la calle esta mañana para mostrar su indignación y pedir que se aclare lo ocurrido bajo el lema “¡Zaldibar argitu!”.
“Joaquín murió alertando de que había grietas”
Joaquín, uno de los trabajadores desaparecidos, había localizado una grieta hacía poco menos de una semana que en tan sólo un día creció 22 centímetros. Javier Portillo, miembro de de la plataforma Zalla Bai, que denuncia los riesgos medio ambientales de vertederos en el País Vasco, asegura que “Joaquín llevaba alertando a sus compañeros y a algunos de sus familiares de que evacuaran rápidamente el vertedero que algo estaba pasando. El día que falleció avisó a varios camioneros que no volvieran al vertedero y que él se iba a encargar de que se cerrara ese mismo día”.
Controles fraudulentos y redes clientelares
En el caso del vertedero de Zaldibar en 13 años ya se han almacenado los residuos que estaban previstos almacenar en 35 años. Hemos de tener en cuenta de que cada camión que se dirige a un vertedero se encuentra monotorizado, por lo que el Gobierno Vasco está al corriente del tráfico de residuos en estas empresas. Los controles se llevan a cabo, pero las irregularidades no son sancionadas.
Asimismo, se encuentran patrones compartidos entre los pueblos vascos que cuentan con vertederos. A menudo, estas actividades se inician en pueblos pequeños que tienen pocos recursos para valorar el impacto de estas actividades en el medio ambiente y casualmente hay una connivencia entre las personas que ocupan cargos en la administración y los empresarios que levantan dichos negocios.
Un poco de luz entre tanta grieta
Al menos, parece que esta semana se ha podido vislumbrar un ápice de luz entre las grietas que ha dejado este puzle sin completar. Tras las denuncias recibidas por el PP y la eurodipurada de Ciudadanos, Soraya Rodríguez, la Comisión Europea se ha comprometido a investigar los indicios de “graves deficiencias” y un posible incumplimiento de la normativa ambiental que estima se ha podido dar en este caso. Lo que ha caido como un jarro de agua fría sobre un PNV en pre campaña es la luz que aflora la esperanza de que se haga justicia.





