Lemoiz, cuando el desastre es social y no nuclear

Hoy se cumplen 34 años del desastre nuclear más importante de nuestro planeta. El 26 de abril de 1982 el reactor nº 4 de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin situado en Prípiat a 3 km de la ciudad ucraniana de Chernobyl sufrió una explosión debido a un sobrecalentamiento del núcleo. Grandes áreas dentro de Europa se contaminaron con la radiación de la explosión y la zona del desastre quedó aislada para al menos, el resto de nuestros días. El accidente de Chernóbil fue así el peor accidente nuclear de la historia.

En España, afortunadamente, no se conoce ningún accidente en centrales nucleares, pero a pesar de ello, la historia reciente del país no está exenta de la polémica en torno a estas plantas eléctricas. Centrales nucleares, que de una forma muy distinta a la de Chernobyl, también resultaron en un auténtico desastre social. Hoy, queremos recordar su historia y cómo fue su particular destrucción.

En los últimos años de vida del régimen franquista se planificaron a lo largo y ancho del país distintas centrales nucleares que vertebrarían la política energética de España. El régimen pretendía construir 41 plantas nucleares por todo el territorio nacional. Uno de los enclaves elegidos fue Lemoiz, Bizkaia.  

A 15 kilómetros de Bilbao y custodiado por el mar cantábrico y los montes que forman valle de las Andracas, Lemoiz (Lemóniz) es un pequeño pueblo costero de Bizkaia compuesto por 3 núcleos de población: Andraka, Urizar y Armintza. Entre el último de estos barrios y la vecina localidad de Bakio, conectadas mediante una impresionante y sinuosa carretera, se situó la ahora abandonada central nuclear.

El 15 de noviembre de 1971 Iberduero e Hidroeléctica española comunicaron al ministerio de Industria la voluntad de construir la planta en Lemoiz junto con otra en Deba, Gipuzkoa y en Ea-Ispaster, también en Bizkaia. La construcción y acomodación del terreno comenzó al año siguiente, pero se mantuvo en secreto hasta el 74, año en el que se dio a conocer lo que se estaba construyendo en la cala de las Basordas.

Desde que esta información vio la luz un amplio movimiento ecologista impulsado sobre todo por los vecinos y ayuntamientos de la zona plantó cara al proyecto. En unos años de profunda crisis económica y recrudecimiento del régimen nació uno de los principales movimientos antinucleares del mundo basado en la autoorganización del movimiento popular. Así, el 29 de agosto de 1976 se celebra en Gorliz-Plentzia, localidad vecina, una manifestación multitudinaria de 50.000 personas que un año después se ve superada por otra en la capital vizcaína que llegó a reunir a más de 200.000 personas, a la que se unieron miembros del movimiento ecologista mundial.

Pero mientras que uno de los movimientos sociales más importantes de la segunda mitad del siglo XX reunía en Bilbao a 200.000 manifestantes ETA comenzaba a matar. El primer atentado se produjo en 1977, un comando de la banda atacó el puesto de vigilancia que la Guardia Civil tenía en la central, murió un etarra. En 1978 consiguieron adentrarse en la central y colocar una bomba en el reactor, dos obreros. El 3 de junio del siguiente año la activista nuclear donostiarra Gladys del Estal, abatida por la Guardia Civil durante una concentración en el día internacional de Acción contra la Energía Nuclear. Diez días más tarde, ETA introducía una segunda bomba en el interior de la central, en la zona de las turbinas, otro obrero. Hasta entonces silencio, el movimiento antinuclear no se pronunciaba sobre las acciones de la banda armada.

El punto de inflexión se da el 29 de enero de 1981. ETA secuestra a José María Ryan, ingeniero jefe de la central, dan una semana de plazo para que la planta sea demolida. Conmoción e indignación. La ciudadanía sale a la calle a pedir la liberación del ingeniero, pero la semana pasa y ETA asesina a Ryan. 5 de mayo de 1982, la banda vuelve a asesinar al ingeniero jefe de la central, Ángel Pascual. Con Ángel cerramos la particular historia de destrucción de Lemoiz. En 1984, el gobierno decreta la moratoria nuclear paralizando de las obras de Lemoiz y de las otras tres centrales nucleares que se estaban construyendo en España.

Portada de El Correo Español del Pueblo Vasco a 7 de febrero de 1981
Portada de El Correo Español del Pueblo Vasco a 7 de febrero de 1981

La construcción de la central nuclear de Lemoiz se convirtió en un conflicto que movilizó a miles de vascos entorno a Ekologistak Martxan (Ecologistas en Acción), a la vez que causaba la muerte de 13 personas y más de 300 atentados por parte de ETA. Hoy seguimos sin poder esclarecer qué fue lo que paró Lemóniz. Como bien señala el abogado de Ekologistak Martxan Carlos Alonso no fue ni el movimiento popular ni ETA, fue una suma de acontecimientos. ETA, el movimiento popular, el sabotaje interno por parte de los obreros, el accidente de Harrisburg, Chernobyl después… nunca sabremos qué llevó al cierre total de la central.

Hoy 26 de abril de 2020 allí sigue, al borde de las curvas que unen a Bakio con Armintza, solitaria e imponente, acompañada unicamente por el ruido de las olas. 116 hectáreas de paisaje apocalíptico, abandonado y vacío, una imagen que estos días no se nos hace tan extraña.

Si quieres ver la evolución de la construcción y abandono de la central clicka aquí: http://www.lemoiz.com/

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