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Por Ane Arrugaeta
La vida ha dejado de moverse. No queda gente en la calle, los colegios cierran, en breve es probable que los comercios y los bares también, los únicos que caminan por la calle son el miedo y la incertidumbre.
El coronavirus, que acumula hoy en España más de 3.000 infectados, se ha hecho con el control total de la vida pública y privada del país. Encendemos la televisión y coronavirus, abrimos las redes sociales y coronavirus, escuchamos una conversación por la calle y coronavirus, todo es coronavirus. Todo es coronavirus, y no es extraño. Es comprensible que la gente no pueda dejar de hablar de la enfermedad que ha encerrado al mundo en su casa y ha hundido la economía global. Pero, aunque parezca que la vida ha dejado de moverse, no es así, los problemas de nuestra sociedad no paran.
La madrugada del 11 de marzo un hombre asesinaba a su mujer Miren y a su hija Paola en la localidad vizcaína de Abanto – Zierbena. La Comunidad Autónoma Vasca amanecía así con el primer asesinato machista desde 2018. El feminicidio, que ha acontecido en mitad de la crisis de histeria colectiva de estos días, apenas ha trascendido en los medios y, en consecuencia, a la sociedad.
A pesar de la poca repercusión mediática de este crimen machista, el pueblo de Abanto – Zierbena y los alumnos de la Universidad de Deusto, lugar en el que estudiaba la joven, se han concentrado a lo largo del día en condena de lo sucedido. Adoptando las medidas de seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias la ciudadanía ha expresado su condena y rechazo más absolutos a la violencia género.
Con este doble feminicidio ascienden a 27 las mujeres asesinadas este 2020. Y aunque estos días parezca que el mundo entero para, la violencia machista no lo hace. En días de encierro y aislamiento es probable que esté más vivo y en movimiento que nunca. El miedo y la incertidumbre no solo recorren las calles, sino que, en secreto, detrás de las puertas y las cortinas sin que apenas nadie lo sepa, también habitan algunos hogares. La vida ha dejado de moverse en las calles, ¿qué vamos a hacer para que deje de moverse en nuestras casas?

